Una de las moralejas que nos deja esa maravillosa fábula “Monsters Inc.” es alta y clara: quienes se benefician de un negocio millonario estarán siempre dispuestos a sostener la mentira más abyecta —en nombre del bien común— si esto sirve a sus beneficios personales.

El espantoso “flagelo de la droga” es una de esas mentiras que nos tragamos día a día, sólo para que unos cuantos manipuladores mentales vivan llenándose los bolsillos y violando nuestros derechos ciudadanos, bajo un pretexto hipócrita que alude a la salud pública.
A partir de este momento algunos amigos deberían dejar de leer, porque ya hemos hablado de esto y los voy a aburrir. Pero si usted, querido lector, es de los que todavía cree ilusamente que la única solución a la sangrienta maldición del narcotráfico no es la legalización, debería seguir leyendo. Podría interesarle. A menos que prefiera seguir viviendo el paraíso artificial de su mentira.

Es evidente que, a pesar de todos los esfuerzos por criminalizar, perseguir y penalizar el negocio y el consumo de drogas, la gente sigue consumiendo y el negocio ¡criminal! sigue viento en popa en todo el mundo. Pero, ¡un momento!
Si supiera cómo hacerlo, en este momento programaría una pausa que dijera "Seguir leyendo" para hacer click. Pero como no sé, me gustaría hacerle una pregunta al centro de su corazón: ¿Consumir drogas es un delito?
Las distintas legislaciones consideran el consumo de algunas drogas como un delito contra la salud pública. Sin embargo el resto de los comportamientos considerados delitos (a excepción del intento de suicidio) requiere, como elemento esencial, el atropello de la voluntad de terceros.
¿Pilla la sutil diferencia, querido lector? Un robo, una violación, un homicidio, una estafa, un abuso de poder… se consideran crímenes porque ocurren en contra de la voluntad de una víctima, que no desea que la roben, violen, maten, estafen o abusen. Y para eso está el Estado, para defender el derecho del individuo o la sociedad.
Cuando alguien va con sus dos pies hasta la cancha del barrio (las canchas en los barrios nunca alejan a los chicos de las drogas, por el contrario allí es donde se dan cita vendedores y compradores, mientras hacen deporte), saca dinero de su bolsillo, recibe su dosis, se la guarda hasta la noche, la lleva a la fiesta y la comparte con sus amigos… ¡lo hace todo voluntariamente! Nadie le pone una pistola en la cabeza (a no ser que un policía lo intercepte en el camino). Y en este proceso voluntario casi la totalidad de las veces, nadie sale dañado… bueno, nadie sale herido, dañados son todos.

Llevan tiempo diciéndonos que las drogas son perversas y dañinas. Más o menos como a los monstruos de Monsters Inc. les decían que los niños eran contaminantes.

No importaba que no existieran pruebas evidentes de cómo los niños habrían enfermado a monstruo alguno. Lo importante es que esa era la verdad oficial, no se cuestionaba y existía todo un departamento policial especializado para reducir a cualquier monstruo que tuviera contacto con uno de ellos.


Lo cierto es que en su inmensa mayoría los usuarios de drogas no son adictos ni, mucho menos delincuentes, sino consumidores recreativos. Se calcula por aproximaciones —como es un comportamiento estigmatizado socialmente y penado por ley es difícil que la gente responda con sinceridad a las encuestas— que por lo menos un 30% de personas consume algún tipo de droga ilegal en su vida. Pero la evidencia de la realidad demuestra que la gran mayoría de la humanidad no se convierte en adicta, pues sólo un pequeño porcentaje de usuarios de drogas se vuelve dependiente después de los primeros consumos. (1)
Pongamos el tema de la salud en su verdadera proporción. Según la Organización Mundial de la Salud la primera causa de muerte en el mundo son las enfermedades cardíacas (2), se estima que el próximo año el puesto se lo quitará el cáncer (3), el aborto inseguro es la tercera (4) y si revisamos las 12 primeras causas de muerte según el informe de la OMS 2004 encontraremos también la diabetes, el tabaco, los accidentes automovilísticos (5) y repararemos que el consumo de drogas ilegales no está vinculada directamente a ninguna. Si es la salud lo que nos importa, deberíamos preocuparnos más por la grasa de cochino, los infinitos virus, bacterias, el azúcar, la ausencia de educación sexual y los automóviles.
Llevan tiempo diciéndonos que: “Si con prohibición, la gente se droga, ¡¿cómo sería si fuera libre consumirla?!” Igual como a los ciudadanos de Monstruópolis les aseguraban que si no seguían asustando a los niños hasta que gritaran, la ciudad perdería su fuente de energía. Sin embargo, esto no era cierto. Sullivan y Mike habían descubierto que las risas y la alegría de los niños producían más energía que sus llantos.

Y por tratar de revelar este descubrimiento resultaron penalizados con el ostracismo perpetuo en el Himalaya.
Pocos países se han atrevido a sincerar éticamente su política de estado con respecto a las drogas. Podemos mencionar y usar como ejemplos a Holanda, Suiza y Portugal. En los dos primeros hace décadas que existen leyes menos punitivas con respecto al consumo de las drogas. En Holanda hay establecimientos donde puede fumarse marihuana. En Holanda y Suiza el Estado entrega dosis de heroína a quien la necesite o de metadona a quien solicite tratamiento. Y en Portugal ningún consumo es delito. Y en ninguno de esos países ha ocurrido el caos.
Todo lo contrario. Son países cuyas sociedades funcionan positivamente, exhiben índices de consumo similares o menores al promedio del resto de los países europeos y no se han convertido en mecas para los drogadictos. Los drogadictos de cada país viven y consumen en su país, como Dios manda. (6)
El director del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (instituto oficial de la Comunidad), Wolfgang Gotz, sostiene que una legislación antidrogas más dura y mayores controles no hacen que se consuma más o menos droga. Según Gotz, España, uno de los países europeos que más castiga el consumo de drogas, es el principal consumidor de cocaína de Europa. En Grecia apenas el 0,1% de la población consume cocaína con regularidad, mientras en España lo hace el 3%. (7)
Por cierto, ¿le parece una cantidad alarmante de consumidores (adictos son aún menos) un 3% de la población? ¿Vale la pena tanta persecución, cárcel, DEA, sicariato, dediles explotando en las tripas y corrupción en el poder judicial? ¿Todo este negocio perverso y multimillonario sólo para prohibirle apenas al 3% de la población que se drogue de vez en cuando si le da la gana?
Nada en la represión y el prohibicionismo podrá contener la natural tendencia humana al disfrute. Pero la inmensa mayoría de la gente no es estúpida (aunque los resultados electorales de este país sugieran lo contrario). La mayoría no va dedicarse a las drogas en desmedro de su progreso personal, sus relaciones sociales, sus amores, su familia, sus hijos, sus padres, sólo porque no estén prohibidas.
Si tenemos la libertad de elegir, quizás alguna noche nos volvamos locos, pero puestos en la perspectiva total del comportamiento de nuestras vidas, la inmensa mayoría vamos a ser prudentes.
Lo criminal no es consumir una sustancia que todo adulto debería tener derecho a usar si le viene en gana. Lo criminal es que, después de todos estos años de fracaso, sigamos obstinadamente golpeándonos la cabeza contra una verdad tan clara como el cristal, igual que una mosca tratando de salir por la ventana cerrada.
Aceptémoslo, la despenalización, por sí sola, no va a reducir o aumentar el consumo. Y aquí vuelvo a la esencia de esta reflexión: el consumo no representa una amenaza pública, la prohibición es perjudicial para todos.
Si abandonamos la irracional tozudez de la política de la prohibición, estas sustancias podrían negociarse legalmente, pagarían impuestos y se eliminaría la fuente esencial del narcotráfico y la corrupción que genera. Y, con una sociedad más sincera, sería más fácil brindarle ayuda específica a las víctimas puntuales de este entuerto que son los, porcentualmente pocos, individuos con personalidad adictiva. Eso sí sería preocuparse por la salud pública.
Ahora, si usted no admite, querido lector, que el consumo de drogas no puede ser erradicado definitivamente de la sociedad, perdimos el tiempo. Jamás ocurrirá que convivamos sin ninguna droga. Y no voy a seguir alargando este texto con la evidencia histórica que se ha encontrado, desde el neolítico, de los distintos tipos de droga que hemos usado desde que existe la humanidad. Incluso hay animales que consumen algunas hierbas o frutos con el único objetivo aparente de alterar estados mentales. Suena irónico, pero imaginar un mundo sin drogas es un paraíso artificial.
Mounsters Inc. es una película gringa y por lo tanto el final es feliz. La verdad triunfa y el capitalismo salvaje de la fábrica de energía se humaniza al seguir produciendo gracias a la alegría de los niños. No de su sufrimiento.
Se supone que Buda encontró en el apego la causa del sufrimiento. Si ese es el caso, la sociedad entera estaría sufriendo por su apego al mito de la prohibición. ¡Pare de Sufrir!
Llamados , notas a pie de página y demás. Discúlpeme querido lector, pero no fui capaz de ponerlos en forma de link Si lo desea puede copiarlos y pegarlos en el buscador de su preferencia
(1)
http://stopthedrugwar.org/es/cronica/532/mayoria_consumidores_primerizos_drogas_no_es_dependiente
(2)
http://www.dw-world.de/dw/article/0,,3745708,00.html
(3)
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2008/12/09/oncologia/1228854697.html
(4)
http://www.criterios.com/modules.php?name=Noticias&file=article&sid=11695
(5)
http://www.who.int/features/qa/18/es/index.html
(6)
Dos artículos sobre el caso de Portugal
http://www.time.com/time/health/article/0,8599,1893946,00.html?xid=newsletter-weekly
http://www.bbc.co.uk/mundo/internacional/2009/07/090702_drogas_portugal.shtml
El informe oficial de Holanda sobre su política actual hacia las drogas
http://www.drugtext.org/library/reports/wvc/drugnota/4/Default.htm
Sin embargo, el actual Parlamento Holandés, mayormente conservador, ha planteado revisarla luego de tres décadas. Su tradicional permisividad podría verse afectada.
Mientras tanto los suizos demostraron gran flexibilidad al aprobar en referéndum que el Estado le continúe suministrando heroína a los adictos. También demostraron esquizofrenia, pues en la misma consulta rechazaron despenalizar el consumo de marihuana por una cantidad similar de sufragios, aproximadamente el 70%
http://www.unad.org/actualidad/noticias/archivo/32507.html
(7)
http://www.clarin.com/diario/2007/11/23/elmundo/i-03101.htm